El empleo de las personas con discapacidad en España mostró signos de mejora durante 2025, con un aumento tanto de la ocupación como de las afiliaciones a la Seguridad Social, según el último Informe del Mercado de Trabajo Estatal.

Sin embargo, los datos reflejan que este colectivo continúa enfrentando importantes desigualdades respecto a la población general. En términos globales, la población con discapacidad alcanzó los 1,94 millones de personas, de las cuales 687.500 se encontraban activas en el mercado laboral. La tasa de actividad se situó en el 35,4%, muy por debajo del 75,5% registrado en la población general, lo que evidencia la persistente dificultad de acceso al empleo.
El número de personas ocupadas creció un 1,06 % hasta las 560.400, mientras que las afiliaciones aumentaron un 2,91 %, superando las 345.800. Este crecimiento consolida la tendencia positiva iniciada tras la recuperación de la crisis sanitaria, aunque nuestro sector de la sociedad representa todavía menos del 2% del total de contratos registrados en el país.
El paro desciende, pero sigue siendo elevado
El desempleo también experimentó una evolución favorable. El número de personas con discapacidad registradas como paradas descendió un 3,10 %, hasta las 131.219, mientras que la cifra estimada por la encuesta oficial se situó en 127.100 personas, un 6,61 % menos.
A pesar de esta mejora, la tasa de paro continúa siendo alta: alcanza el 18,5 %, frente al 11,4 % de la población general. Además, el desempleo afecta más a las mujeres (53,6 %) que a los hombres (46,4 %).
Uno de los principales problemas es el paro de larga duración, que afecta a más de la mitad de las personas desempleadas con discapacidad. En particular, las personas mayores de 45 años representan más del 70 % de este grupo, lo que evidencia mayores dificultades de reinserción laboral con la edad.
Más empleo, pero mayor temporalidad

Durante 2025 se firmaron cerca de 276.000 contratos a personas con discapacidad, un 1,52 % más que el año anterior. No obstante, se observa un cambio de tendencia: los contratos temporales volvieron a ser mayoritarios, representando casi el 70 %, frente al 30 % de los indefinidos.
El sector servicios concentró la mayor parte de la contratación, con más del 80 % de los contratos, seguido a gran distancia por la industria, la agricultura y la construcción.
Además, la jornada completa sigue siendo la más habitual, aunque una parte relevante del empleo continúa siendo parcial o fijo discontinuo, lo que limita la estabilidad laboral del colectivo.
Baja presencia en puestos cualificados
El informe también revela una concentración del empleo en ocupaciones de menor cualificación. Las posiciones más habituales se encuentran en limpieza, hostelería, industria básica y servicios, mientras que la presencia en puestos directivos o altamente cualificados es muy reducida.
Esta situación refleja las barreras estructurales que aún enfrenta este colectivo, tanto en el acceso a la formación como en la progresión profesional.
Avances con retos pendientes
En conjunto, los datos muestran una evolución positiva del empleo de las personas con discapacidad, con incrementos sostenidos en ocupación y reducción del paro. Sin embargo, las diferencias con la población general siguen siendo significativas.
La baja tasa de actividad, la alta temporalidad y el peso del paro de larga duración evidencian la necesidad de reforzar las políticas de inclusión laboral para garantizar una participación más equitativa en el mercado de trabajo.