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El pasado mes Carolina López asumió el cargo de presidenta de ASPAYM Madrid. Lo hizo al poco de finalizar la entidad su última edición de las Jornadas Científicas, en la que despidieron a su predecesor, Valentín Fernández-Jardón. Hoy López conversa con Comunica ASPAYM y comparte su balance de la entidad y sus planes de futuro.

¿Qué supone para Carolina López asumir la presidencia de ASPAYM Madrid?

Es un gran reto que asumo con enorme entusiasmo, aunque he de decir que me asusta un poco la gran responsabilidad que supone. No soy una persona a la que le guste exponerse, sino más bien trabajar en equipo; por eso seguiré apoyándome en el resto de la Junta. Son el gran equipo humano que trabaja en la sede y la gente en quien confío. Por ellas y ellos pondré lo mejor de mí en el proyecto.


¿Qué ha hecho en sus años previos a asumir este cargo?

Estudié empresariales y estuve trabajando en la empresa privada unos años. En 2004, sufrí un accidente de tráfico que me causó una lesión medular, tetraplejia. Esto provocó un cambio radical en todos los ámbitos de mi vida, y principalmente, al necesitar el apoyo de otra persona para realizar muchas de las actividades diarias, pero también entendí que eso no iba a impedir que siguiera adelante con mi vida y yo debía responsabilizarme de ella. Por desgracia, siguen existiendo muchas barreras en la sociedad que nos impiden a las personas con discapacidad estar plenamente incluidas en ella y tenemos que seguir luchando por que se cumplan nuestros derechos.

Esta nueva perspectiva hizo que mis intereses fueran cambiando. Realicé deporte gracias a la Fundación También y llegué a participar en las paralimpiadas de Londres en 2012 en vela junto a mi compañero Fernando. Más adelante, he realizado estudios en ámbitos diversos como la sexología y los derechos. Asimismo, formo parte de la junta de otra asociación, Solcom.


¿Cómo ha vivido todo lo que se ha trabajado desde ASPAYM Madrid?

Yo llevo siendo socia de Aspaym Madrid desde el 2005, cuando salí del Hospital Nacional de Parapléjicos tras el accidente de tráfico. Desde el principio recibí mucho apoyo, desde asesoramiento en productos de apoyo hasta la tutorización de otra mujer en mi misma situación. Todo ello me ayudó a enfrentarme a la nueva situación con herramientas que me han permitido volver a estar incluida en la sociedad. Por supuesto, siempre me han hecho sentirme parte de esta y he participado como voluntaria en todas las propuestas que me han realizado.

Valentín Fernández-Jardón, anterior presidente de ASPAYM Madrid
¿Cómo valora la labor de su predecesor?

Valentín llevaba 20 años en la Junta tras dos grandes presidentes, lo cual a veces no deja vislumbrar ese trabajo que hacen el resto de miembros. En un momento dado, le tocó asumir el cargo de improvisto y gestionar la asociación en unos años que no vamos a negar que han sido complicados. Yo le agradezco su gestión estos últimos 4 años como presidente y valoro especialmente que haya seguido apostando por el programa de Vida Independente que gestionamos desde Aspaym Madrid, a pesar de las dificultades económicas que hemos debido asumir. Y, aunque ahora se ha tomado un descanso, sé que seguirá apoyándonos siempre que lo necesitemos, ya que su experiencia de tantos años es de un gran valor para la asociación.

¿Qué ideas o cambios de rumbo tiene en mente mientras sea presidenta de la entidad?

Quizás yo no sea una persona con grandes dotes políticas como lo fueron mis predecesores, pero para eso tengo otras personas a mi alrededor muy valiosas en quienes me puedo apoyar. Pero lo que sí soy es una persona cercana, empática y que me gusta escuchar de forma activa para poder ayudar, apoyar y poner en conexión a la gente. Por tanto, me gustaría que las personas asociadas se sientan parte de ASPAYM, que vean no sólo que se las escucha y tratamos de dar respuesta a sus peticiones, sino que ellas mismas trabajen por el bien común y el cumplimiento de nuestros derechos. Generar empoderamiento, grupos de apoyo mutuo, sentir que forman parte de la asociación y se sienten valoradas en sus diversas aportaciones.

¿Tiene alguna propuesta concreta en mente?

Me gustaría volver a retomar actividades con perspectiva de género, por un lado, específicas para las niñas y mujeres con discapacidad, ya que sufrimos más discriminación que los hombres con discapacidad; pero también introducirlas de forma transversal, ya que no vamos a conseguir una sociedad más equitativa sino nos implicamos todas y todos. También deseo potenciar la Asistencia Personal, concepto clave para fomentar la Vida Independiente tal y como marca la CDPD. Creo firmemente en este recurso y en su potencialidad para conseguir que las personas con discapacidad podamos estar incluidas y ser partícipes de la sociedad.

Asimismo, pretendo impulsar la colaboración con otros agentes sociales de interés, además de los institucionales, para encontrar sinergias y posibles acuerdos para el desarrollo de proyectos. Creo que es importante que seamos conocedoras de nuestros derechos y sepamos cómo podemos exigirlos. De igual manera, cada vez es más importante el uso de las tecnologías en nuestro día a día, por eso me gustaría que podamos realizar cursos y charlas en dichos ámbitos.


¿Cómo puede aportar ASPAYM Madrid de cara al futuro?

Uno de los grandes retos es poder vivir de forma independiente, donde, cómo y con quien quieras, sin acotar el rango de edad, desde jóvenes con diversas discapacidades que quieren independizarse hasta personas mayores que desean permanecer en su entorno y seguir activas más allá de su edad y/o condición.

El programa de la Oficina de Vida Independiente que gestionamos desde Aspaym Madrid es un claro ejemplo de empoderamiento para las personas que participamos en él, facilitando nuestra inclusión en todas las esferas de la vida social, ya que no se limita al ámbito doméstico ni residencial, sino que nos permite estudiar, trabajar, participar en actividades deportivas, de ocio, políticas, viajar, etc. demostrándose además que el retorno económico social es mayor que si se invirtiese ese mismo dinero en otros recursos.

Creo que desde nuestra experiencia podemos aportar conocimiento esencial para desarrollar la Asistencia Personal más allá del programa y colaborar en la regulación de la figura de Asistente Personal a través de leyes autonómicas y estatales que sean capaces de recoger esta figura tal como se describe en la Observación General nº 5 del Comité sobre los derechos de las personas con discapacidad. No podemos olvidarnos que, además, es un apoyo importantísimo para los menores con discapacidad y sus familias y en especial a las madres, e imprescindible para evitar abusos que sufren muchas mujeres con discapacidad que encuentran imposible denunciar al depender de sus cuidadores que a la vez puedan ser sus maltratadores.

¿A qué otros retos se enfrenta el sector de las personas con discapacidad?

Otro gran reto me parece que es poder disfrutar del turismo, ocio y tiempo libre en equidad de condiciones que el resto de la ciudadanía, ya que el desarrollo personal y la salud mental, entre otros, son ámbitos igualmente importantes en la calidad de vida de las personas. Primero compartiendo los espacios para potenciar nuestra presencia pública, pero también participando en sus diversos ámbitos, como artistas o desarrolladores de políticas más inclusivas, por ejemplo. Desde Aspaym Madrid vamos a potenciar el disfrute del ocio y el turismo accesibles mediante charlas y recursos que lo puedan favorecer. Compartiendo estas medidas con otras asociaciones seguro que conseguimos un mayor alcance.

Para ello es un pilar fundamental la accesibilidad universal, otro de los grandes retos. Desde la entidad participamos activamente en la comisión de accesibilidad de CERMI Madrid, a través de FEMADEN, entidad de la que formamos parte y con quien luchamos por objetivos similares. A través de esta comisión, participamos lanzando propuestas y defendiendo nuestros derechos, algo que también me gustaría potenciar. Por supuesto también ofrecemos cursos de formación para facilitar la inserción de las personas con discapacidad en el mundo laboral y así poder pasar del modelo asistencial al de derechos humanos. Todas estas medidas pueden evitar el aislamiento social que sufren muchas personas con discapacidad.

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