Estrategia contra las soledades. La soledad de las personas con discapacidad ha dejado de considerarse un problema individual para situarse en el centro de la agenda pública. Bajo el enfoque de derechos, una nueva estrategia del Real Patronato sobre Discapacidad propone abordar las “soledades” como una cuestión estructural, vinculada a barreras sociales y a la falta de apoyos en la comunidad.
Según los datos recogidos en la iniciativa, más de la mitad de las personas con discapacidad se sienten solas y muchas atraviesan esta situación durante años.
El diagnóstico apunta a causas estructurales: obstáculos físicos, sensoriales, cognitivos y digitales que limitan la participación, así como carencias en los apoyos necesarios para desarrollar un proyecto de vida en comunidad.

Ante este escenario, se plantea la creación de una Mesa Interinstitucional de Soledades, un espacio estable de coordinación entre administraciones públicas y sociedad civil. El objetivo es situar la soledad como prioridad transversal en todas las políticas públicas, garantizando una actuación coordinada y sostenida en el tiempo.
La estrategia se articula en cinco grandes líneas de acción:
- Coordinación y gobernanza. Abordar la soledad de forma transversal, reforzando la cooperación entre administraciones y la participación activa del movimiento asociativo de la discapacidad.
- Entornos accesibles. Eliminar barreras físicas, sensoriales, cognitivas y digitales como condición básica para la inclusión y la vida independiente en comunidad.
- Participación con apoyos. No basta con ofrecer actividades; es necesario garantizar apoyos personalizados que permitan a las personas participar, relacionarse y ser reconocidas en su entorno.
- Detección y acompañamiento. Implantar sistemas accesibles y no estigmatizantes para prevenir situaciones de soledad no deseada, respetando la autonomía y la toma de decisiones de cada persona.
- Apoyos de proximidad. Reforzar la atención domiciliaria, la teleasistencia y la asistencia personal, así como avanzar hacia modelos comunitarios mediante la transformación de recursos.
La propuesta subraya que la respuesta pasa por garantizar derechos, promover la inclusión y asegurar apoyos suficientes para que todas las personas con discapacidad puedan vivir plenamente integradas en su comunidad. Con este enfoque, la lucha contra la soledad se convierte en una responsabilidad colectiva y en un compromiso institucional sostenido.