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Con el inicio de la campaña de la renta, vuelve una oportunidad clave para impulsar la acción social en España: marcar la casilla 106 de Fines Sociales, conocida como la “X Solidaria”. Desde el 8 de abril y hasta el 30 de junio, las personas contribuyentes pueden destinar un 0,7% de sus impuestos a proyectos sociales sin ningún coste adicional: ni pagan más ni reciben menos en su devolución.

En un contexto marcado por la incertidumbre, la polarización y el aumento de las necesidades sociales, esta sencilla decisión cobra más importancia que nunca. Bajo el lema “El gesto legendario”, las ONG recuerdan que marcar esta casilla es una acción individual con un impacto colectivo enorme. Sin embargo, todavía queda camino por recorrer: solo el 50,5% de las personas declarantes en España la marcan actualmente. Si el resto se sumara, se podrían alcanzar hasta 972 millones de euros destinados a apoyar a quienes más lo necesitan.

Además, es importante recordar que esta elección no es excluyente. Las personas que ya marcan la casilla de la Iglesia Católica pueden también marcar la de Fines Sociales, sumando así un 1,4% de su asignación a causas solidarias.

Detrás de este gesto hay miles de historias reales. Programas dirigidos a personas en situación de pobreza o exclusión social, mayores, infancia, mujeres o personas con discapacidad dependen directamente de estos fondos. En este sentido, el impacto de la “X Solidaria” no es abstracto: se traduce en proyectos concretos que mejoran vidas.

Más de mil personas beneficiadas

Un ejemplo claro es la labor desarrollada por ASPAYM. Gracias a la financiación procedente de la casilla 106, en 2025 la Federación Nacional ASPAYM puso en marcha diversos programas estatales que beneficiaron a 1.046 personas con discapacidad.

Estas iniciativas abarcan ámbitos clave para la autonomía y la calidad de vida. Desde la Escuela de Pacientes, centrada en las necesidades sociosanitarias de mujeres con lesión medular, hasta programas como “Conociendo mis derechos y recursos”, que han acercado información esencial sobre accesibilidad y prestaciones a cientos de personas. También destacan proyectos orientados a la empleabilidad, como el Ecosistema Formativo Virtual, o al fortalecimiento del tejido asociativo, como ASPAYM 360º.

La mejora de la salud y el bienestar ha sido otro eje fundamental, con programas de rehabilitación física y prevención de la dependencia, así como iniciativas de apoyo a personas cuidadoras, como “Cuida-Te 2.0”. A ello se suma el impulso a la vida independiente, mediante estudios y acciones que permiten adaptar mejor los recursos a las necesidades reales de las personas con discapacidad.

Todos estos proyectos tienen algo en común: son posibles gracias a la solidaridad de la ciudadanía. Cada casilla marcada contribuye a sostener y ampliar este tipo de iniciativas, que no solo ofrecen apoyo directo, sino que generan conocimiento, fortalecen redes y promueven una sociedad más inclusiva.

Por eso, desde ASPAYM se anima a todas las personas contribuyentes a sumarse a este “gesto legendario”. Marcar la “X Solidaria” es una decisión sencilla, pero con un impacto profundo: convierte un trámite cotidiano en una herramienta de cambio social.

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