Hay quien llega al Campamento Inclusivo ASPAYM, cuentan sus monitores, porque sus padres le apuntan. Otros porque alguien les habla maravillas de la experiencia. Lo que tienen en común casi todos es que, después de vivirlo, quieren volver.
Asier Tejón lo conoce como pocos. Empezó como participante siendo un niño y, desde 2015, forma parte del equipo de monitores. «Lo que más te engancha cuando eres pequeño son las amistades que haces. Con los años te das cuenta de que hay algo mucho más especial detrás de todo eso», explica.
Ese descubrimiento fue precisamente lo que le llevó a dar el salto al otro lado. En sus últimos veranos como participante comenzó a compartir más tiempo con los monitores y a convivir con niños y niñas con discapacidad. «Ver cómo disfrutaban, cómo se reían y vivían el campamento igual que cualquier otro niño me hizo querer formar parte de esto».
Para Nahia Palacios, monitora desde 2023, la decisión fue diferente. «Me hablaron muy bien del campamento y pensé que tenía que probarlo al menos una vez en la vida». No tardó en descubrir por qué tantos repiten.
Ambos coinciden en que es difícil explicar con palabras lo que se vive allí. «Es algo único, que hay que experimentar», resume Asier. Nahia añade que es «un lugar donde convivimos con los niños y niñas con y sin discapacidad, compartiendo actividades adaptadas y creando una auténtica familia».

Porque eso es precisamente lo que más destacan: los vínculos que nacen durante esos días. “Los propios participantes se preocupan de integrar a quien llega por primera vez. Preguntan cómo está, le incluyen en el grupo y hacen que nadie se sienta solo”, cuenta Nahia. Los monitores acompañan ese proceso, pero muchas veces son los propios niños quienes dan el primer paso.

Como monitores del campamento inclusivo ASPAYM, la responsabilidad va mucho más allá de organizar actividades. «Eres su referente. Si tú disfrutas, ellos lo hacen todavía más. Lo importante es que todos participen, se rían y se sientan parte del grupo», afirma Asier.
No todo es sencillo. Las guardias nocturnas, los cambios posturales o dormir pocas horas forman parte del trabajo diario. Sin embargo, Nahia tiene claro que merece la pena: «Al día siguiente llega el niño o niña que está a tu cargo, te da un abrazo y se te olvida el cansancio».
Si algo transforma este campamento son los prejuicios. Para quienes llegan con dudas sobre cómo funciona un campamento inclusivo, la experiencia habla por sí sola. «Hay quien piensa que alguien se quedará sin participar o apartado. Luego descubre que la inclusión real es posible cuando todos nos implicamos», explica Nahia.
Asier va un paso más allá. Cree que convivir con niños y niñas con distintas capacidades ayuda a construir una sociedad mejor. «Los participantes descubren una realidad que muchas veces no conocen. Ven que cualquier persona puede divertirse, hacer amigos y ser autónoma. Eso forma buenas personas».
Por eso, cuando les preguntan qué decir para recomendar a las familias el Campamento Inclusivo ASPAYM, ninguno duda: «No solo van a vivir un verano inolvidable», concluye Nahia. «Van a descubrir otra manera de entender el mundo».
29 años de éxito en el campamento
El Campamento ASPAYM para niños y niñas con y sin discapacidad celebra su 29ª edición del 3 al 14 de agosto de 2026 con los agentes secretos como temática principal. En años anteriores, se vertebró en torno a la música disco, los juegos arcade, la magia, los dibujos animados, deporte inclusivo o viajes en el tiempo, entre otras. El campamento está organizado por la Federación Nacional ASPAYM. Además, colaboran la Fundación ACS, Fundación ONCE, la Fundación ASPAYM Castilla y León, ASPAYM Castilla y León Juventud y el Consejo de la Juventud de Castilla y León.
El Bosque de los Sueños es un complejo turístico ubicado en la localidad de Cubillos del Sil, en el centro de la comarca de El Bierzo. Cuenta con 15 bungalows de madera con capacidad para 8 personas cada una.
Además, se encuentran plenamente accesibles para personas con necesidades específicas por movilidad reducida, y se sitúan en un entorno agradable y tranquilo, óptimo para un campamento de verano.
