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Ayer os informamos sobre una próxima escasez en bolsas de orina. Como ya os hemos comunicado, y varios medios de comunicación se han hecho eco de ello, los grandes comercializadores están teniendo problemas de stock en bolsas de orina para cama y pierna. Este problema puede suponer una situación de desabastecimiento a la larga para uno de los productos de apoyo que utiliza un porcentaje mayoritario de las 149.000 personas que, según el INE, viven en España con una lesión medular.

Tal y como os relatamos ayer, el aumento de los costes de energía de elaboración de estos productos ha provocado que muchos pequeños fabricantes no estén pudiendo cumplir con las demandas del mercado. Algunas han tenido que cerrar, o suspender la cadena de montaje de este producto en concreto. Otras, ante este reordenamiento del sector, han absorbido parte de esa necesaria demanda y se encuentran, ahora, con una rotura de stock.

«Son motivos ajenos a nuestra voluntad los que han provocado esta circunstancia, habiendo adoptado la empresa todas las medidas necesarias para garantizar la satisfacción del interés público que tiene encomendado, y no existiendo alternativas disponibles en la actualidad ni la posibilidad de determinar una fecha prevista para la entrada del producto en nuestros almacenes», ha emitido una de las grandes distribuidoras de este producto en España desde un comunicado.

«La compañía está realizando los máximos esfuerzos para solucionar lo antes posible esta situación que afecta globalmente a todos los países europeos y nos comprometemos a comunicarles cualquier novedad que tengamos al respecto».

Alertas

Otras, en cambio, no están cubiertas, por lo que cabe la posibilidad de que su precio se vea incrementado de forma significativa. Desde ASPAYM constatamos que el sector de la farmacia, a día de hoy, sigue suministrando el producto, pero preveemos que tendremos varios meses por delante donde habrá restricciones dado el límite de abastecimiento.

Por ello, reclamamos que pronto nuestros usuarios y usuarias puedan disponer de una vía alternativa para seguir utilizando estos productos; que sea confiable en lo sanitario y asequible en lo económico, y que no suponga una merma en su día a día ni en su calidad de vida a nivel global.

En cuanto a los productos alternativos, ASPAYM también detecta que algunos se encuentran financiados por la Seguridad Social, y otros no. Nuestra Federación advierte que, en caso de prolongarse esta situación, pronto podría afectar la carestía en primer lugar a aquellos productos ya cubiertos. Por ello, urgimos a encontrar una solución antes de que el desabastecimiento obligue a la gente a adquirir productos a precios incrementados exponencialmente de modo poco razonable.

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