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La falta de vivienda accesible y las dificultades de acceso al mercado residencial centraron la jornada “Llars sense barreres”, organizada por ASPAYM Illes Balears junto a la Universitat de les Illes Balears. El encuentro, celebrado en el CaixaForum Palma, reunió a profesionales del ámbito social, técnico e institucional para analizar una problemática que afecta de manera directa a las personas con discapacidad.

Durante la jornada se expusieron casos reales que evidencian la magnitud del problema. Jóvenes y personas mayores que no pueden salir de sus casas porque sus edificios carecen de ascensor; trabajadores y trabajadoras con discapacidad que, pese a tener empleo, no encuentran viviendas adaptadas asequibles; o personas que se ven obligadas a trasladarse lejos de su entorno por falta de alternativas accesibles. Estas situaciones generan aislamiento social y afectan tanto a la salud física como al bienestar emocional.

Un entorno para participar en comunidad

Desde una perspectiva técnica, se recordó que más del 80% de las personas con discapacidad necesita apoyos diarios para su vida cotidiana. Este dato subraya que la vivienda accesible no debe entenderse únicamente como un espacio sin barreras arquitectónicas, sino como un entorno que permita recibir apoyos y mantener la participación en la comunidad.

Las mesas redondas abordaron también propuestas para revertir esta realidad. Entre ellas, se presentaron experiencias de innovación social como el modelo Etxegoki impulsado en Euskadi, orientado a promover vivienda accesible con apoyos, así como fórmulas colaborativas como el cohousing o el coliving, que plantean soluciones colectivas desde el diseño arquitectónico y la planificación urbana.

Asimismo, se destacó la necesidad de incorporar de forma transversal la accesibilidad universal en las nuevas promociones y de destinar recursos a la adaptación del parque ya existente. La coordinación entre administraciones públicas, profesionales del sector y entidades sociales se señaló como un elemento clave para avanzar hacia soluciones sostenibles.

La jornada evidenció que el acceso a una vivienda accesible en Baleares no es una cuestión puntual, sino un reflejo de un reto estructural que atraviesa distintos territorios. Garantizar el derecho a una vivienda digna, asequible y accesible continúa siendo una condición imprescindible para la inclusión social y la vida independiente de las personas con discapacidad.

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